La verdadera innovación está en las cosas sencillas

La verdadera innovación consiste en mejorar la vida de las personas y esto nos es algo tan complicado como solemos creer

Cuando oímos hablar de innovación y desarrollo viene a nuestra mente la imagen de científicos con bata blanca trabajando en modernos laboratorios, manejando sofisticados equipos y gestionando grandes presupuestos. La realidad es bien distinta en el mundo de la empresa, las grandes innovaciones suelen provenir de planteamientos sencillos que ayudan a mejorar la vida de las personas. Al fin y al cabo las empresas son entidades que se encargan de satisfacer las necesidades de su público, en su gran mayoría gente corriente cuyas preocupaciones están muy alejadas de los enrevesados problemas de la física cuántica o de la clonación de cobayas de laboratorio.
 
Acerca de las necesidades humanas
 
Contrariamente a creencia general, las necesidades humanas han permanecido inalteradas durante cientos de miles años y mientras no se modifique sustancialmente la naturaleza de nuestra especie seguirán siendo las mismas. Lo que sí que ha ido variando a lo largo de los tiempos, son nuestros deseos, es decir los conceptos que nos ofrece nuestra mente para resolver estas necesidades.
 
Así cuando hace algunos años nos dedicábamos a chismorrear con algún conocido para saber qué es lo que estaba sucediendo en nuestro entorno, hoy en día podemos loggearnos en facebook y ver qué es lo que está escribiendo la gente en su muro, las fotos de la última fiesta a la que no asistimos, el video las vacaciones de un amigo.
 
Las innovaciones que funcionan de verdad se obtienen de bucear en el mundo de lo cotidiano, ponerse en la piel de nuestros clientes e intentar localizar esos problemas o necesidades parcialmente insatisfechas que podrían mejorar sus vidas.
 

La increíble tecnología de poner palos a las cosas
 
Dos de los inventos más conocidos que España ha aportado al mundo, el chupachups y la fregona, provienen de la aplicación de esta sofisticada tecnología. Si Arquímedes dijo una vez “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, nuestros inventores patrios decidieron darle al palo unos usos más mundanos, pero que han permitido mejorar mucho más la vida de las personas de lo que lo haría un desplazamiento de nuestro planeta de su órbita. El primero mejoro la experiencia que supone disfrutar de un caramelo permitiendo fraccionar su consumo sin tener que pringarnos las manos. El segundo disminuyo enormemente el tiempo y esfuerzo necesario para mantener limpios los suelos de un hogar, lo que facilitó enormemente la labor de mantener la salubridad de los edificios.
 
Lo curioso es que a nivel técnico la tecnología necesaria para realizar esos productos ha estado disponible desde hace miles de años. Los griegos y los romanos construyeron enormes máquinas para facilitar el asedio a ciudades amuralladas, pero jamás se les ocurrió unir unas tiras de trapo a un palo para mantener sus palacios más impolutos.
 

La sencillez también funciona en el campo de la tecnología: para muestra internet
 
Tan sólo hay que echar un vistazo a cuáles los fenómenos de internet que más éxito han tenido en los últimos años: Facebook y Twitter. A nivel de programación, son técnicamente muy sencillos. Cualquier estudiante de segundo curso de una carrera de ingeniería informática posee los conocimientos necesarios para llevarlos a cabo. De hecho Facebook, fue creado por un estudiante, que programó el sólo la primera versión del site.
 
Mientras que los departamentos de investigación de universidades, empresas y organismos públicos se afanan en la resolución de problemas con supercomputadoras que no cabrían en el salón del trono, gente corriente con ideas sencillas logran atraer a millones de usuarios y ofreciéndoles soluciones que mejoran su vida.
 

No hay excusa, póngase a innovar. Sólo requiere tiempo y esfuerzo…….
 
Existe la impresión generalizada que para conquistar el mundo se necesita dinero, pero cuando examinamos a los triunfadores de nuestro tiempo vemos que son realmente la gente con ideas la que conquista el mundo, la mayoría de las empresas Silicon Valley comenzaron en garajes cuando no en habitaciones de estudiantes. Amancio Ortega fundador de Zara comenzó desde cero, más aun el fundador de Ikea comenzó vendiendo cerillas a las 5 años.
 
Si todavía no tiene claro por dónde comenzar, un consejo escuche a los demás como dice  Xavier Sala i Marti “Un estudio revela que el 71% de las ideas de negocio proceden de los trabajadores; un 21% de la casualidad; y un 8% de la I+D”. Si todavía sigue pensando que en su negocio o sector no hay margen para la innovación tal vez pueda considerar esta otra reflexión “todos los sectores deben tener ideas. Las últimas innovaciones que más han triunfado proceden de actividades tradicionales: como la del café, con las cápsulas; la del textil, con el modelo de distribución de Zara; o la del vino, con la implantación del emparrado en Australia, que después se transportó a Europa.”. Saludos y feliz innovación.