La cultura vista desde las nuevas tecnologías: tecnocultura

La Revolución Industrial, acaecida en la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, supuso el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la Historia. O eso creíamos hasta hace algunos años. El asalto de las Nuevas Tecnologías de la Información, que ha tenido lugar en las últimas décadas, puede ser comparable al de hace más de 100 años. Pero no sólo en lo que a Economía e Industria se refiere, sino en todas las facetas de la vida. La Cultura no puede ser menos.

 

La tecnología ha cambiado por completa nuestra forma de consumir cultura. Hasta poco tiempo, el consumo de cultura era unidireccional; veíamos, leíamos y asistíamos a lo que nos dictaban. Internet es el verdadero culpable de que ese consumo sea multidireccional. Ahora, los consumidores son agentes activos, y no meros espectadores. Ellos son quienes deciden qué, cómo y cuándo quieren ver algo. De hecho, en los hogares, el centro de atención cultural ha dejado de ser la televisión, para pasar el testigo al ordenador. Allí encontramos música, literatura, exposiciones, pintura, arquitectura, artes escénicas… cuando y donde queremos.
 
Las Nuevas Tecnologías son las que marcan las tendencias en base a los gustos de los consumidores, cuando hasta ahora eran los gurús de la moda los que dictaban esas tendencias. Podemos decir, pues, que las Nuevas Tecnologías han democratizado las tendencias, porque son los consumidores quienes deciden lo que debe triunfar.
 
Un claro ejemplo es el escritor gallego Manel Loureiro, con quien he tenido el placer de compartir dos días en plena vorágine de promoción de su última novela, la que cierra la trilogía Apocalipsis Z. El tercer volumen es La ira de los Justos. Una trilogía que comenzó a través de un blog, que cuenta una historia de terror de zombis ambientada en España, y que llegó a tener 1,5 millones de seguidores en todo el mundo. Tanto fue el éxito que la historia llegó a tener en la red, que el escritor no tuvo que andar buscando una editorial que publicara su historia, sino que fue un cazatalentos de la literatura quien acabó llamando a su puerta. Ahora se prevé que la historia llegue a la gran pantalla al año que viene.
 
He aquí el claro ejemplo de cómo los gustos del público han marcado tendencia cultural.
 
Todo esto, también se puede exportar al mundo empresarial: la moraleja es que sólo aquellas empresas que sean capaces de asumir el cambio y entender que son los consumidores los que mandan, podrán mantenerse y seguir cosechando éxitos.
 
 
Firmado: Lorena Gonzalvo
Ejecutiva de cuentas culturales en Yolanda Gil Comunicación