Dado que muchas de las funcionalidades ofrecidas por un ERP se han convertido en un estándar de facto para el funcionamiento de una empresa. La adquisición de este tipo de sistemas es considerada como una obligación y muchas veces no se aplican los criterios de análisis sobre el retorno de inversión, tan necesarios en cualquier desembolso empresarial.

 La cuestión es por tanto ¿Qué factores pueden determinar la rentabilidad de una inversión en un ERP? La respuesta es que puede haber prácticamente tantos criterios como empresas, aunque para el sector que ocupa en cuestión podemos identificar varios comunes a todas las empresas.

1. Reducción de los niveles de inventarios: La fabricación de objetos ensamblados, obliga por lo general a disponer de inventarios compuestos de gran número de piezas, partes y elementos. Tal variedad de ítems a almacenar, complica la gestión de inventarios lo que aumenta la probabilidad de que los niveles de stock se alejen de los óptimos, bien sea por excesivos o escasos.

2. Mejora de la precisión de los inventarios: Una gestión automatizada, también ha de redundar necesariamente en una mejora de la precisión en los inventarios. La principal consecuencia de esta mejora, son las reducciones el nivel de interrupciones en el proceso de fabricación por falta de piezas. Así como una mejora del tiempo de aprovisionamiento, ya que esto permite gestionar de manera más eficiente la Gestión de la Cadena de Suministros.

3. Disminución del tiempo de fabricación: Mediante una estandarización de los procesos en la empresa (productivos y no productivos), y con la implementación de las “mejores prácticas”, se consigue una optimización de los flujos de trabajo que permite acortar los ciclos productivos. Una parte de los procesos normales de la empresa se automatizan, con lo que se reducen las cargas de trabajo especialmente administrativas y los esfuerzos para coordinar al personal. La idea es mejorar la eficiencia mediante la eliminación de los “esfuerzos inútiles”, que no aportan valor a la empresa. Por otra parte los errores humanos con un sistema bien configurado tienden a disminuir, ya que muchas veces es el propio sistema el que impide la inserción de datos incorrectos.

4. Cumplimiento de la programación de producción y aumento de la puntualidad en las entregas: Al tener un conocimiento más profundo de los procesos de la empresa se reduce sensiblemente la incertidumbre en el proceso de planificación de la misma. Con la implementación de un ERP se ha de mejorar la visibilidad de un pedido o proyecto a lo largo de todos los departamentos y trabajos. Esto permite establecer compromisos de entrega realistas con los clientes, algo generalmente complicado con productos de esta naturaleza. El proceso de planificación así como el tiempo y esfuerzo requerido para el mismo se ven reducidos a la vez que aumenta la precisión y fiabilidad de los planes.

5. Reducción de los costes operativos: Un funcionamiento más eficiente de la empresa ha de traducirse por tanto en una reducción de las horas/hombre y horas/maquina necesarias para terminar un determinado producto. Gracias a la automatización de tareas y la eliminación/reorganización de aquellas que aportan menos valor. En general las empresas con procesos productivos más complejos (fabricación por proyectos) tienen una mayor necesidad de estandarizar sus procesos, lo que suele significar la diferencia entre una mera supervivencia y la excelencia operativa