La implantación de un ERP implica a todos los departamentos de la empresa, y es por tanto necesario planificar y estrúcturar este proceso por dos razones basicamente:
Lo más importante es contar una planificación detallada y realista. Aunque las contingencias impiden muchas veces cumplir de manera escrupulosa con lo planificado, es mejor desviarse un poco de la ruta que navegar sin rumbo.
En el plan del proyecto no sólamente deberá consignarse la lista de tareas a realizar ubicada en el tiempo, sino que además. también especificará los responsables por parte de la empresa y de la consultora de cada aspecto del proyecto. Así es muchjo más sencillo corregir las desviaciones. Es importante también programar reuniones periódicas para revisar la marcha del proyecto y que el equipo encargado de la gestión del mismo pueda tomar medidas correctoras en caso de que surjan imprevistos o de que las previsiones no hayan sido realistas.
Una vez comenzada la ejecución del proyecto el flujo de trabajo es el siguiente. La consultora ha de cumplir con los compromisos de entrega y estos han de ser revisados por el cliente que ha de dar su conformidad en cada fase del proyecto. Finalmente antes de poner en marchar la solución, se realizan pruebas globales en los servidores de prueba. Una vez superadas estas pruebas, se ha de completar la formación de los usuarios.